El Nacimiento de una Revista
Gerardo Romero-Requejo fundó Motor Mundial en el verano de 1944, revista que dirigió desde entonces hasta 1986, en que le sucedió en el cargo su hijo, Gerardo Romero-Requejo Orejas, actual director de Motor Mundial.

Gerardo Romero-Requejo junto a Juan Manuel Fangio y el Pegaso Z-102 con el que nuestro fundador participaba en la competición (1954).
Motor Mundial no es otra cosa que el resultado de una afición desmesurada por el mundo de los automóviles. La España de 1944, recién salida de la guerra, era una España prácticamente sin coches y por tanto sin ninguna revista especializada que pudiera colmar mi insaciable afición por saber sobre el apasionante mundo del automovilismo. De mis tiempos de piloto de caza había aprendido a sentir la respiración del carburador y el compás marcado por la dinamo. Los aviones, los barcos eran máquinas bellas y complicadas, pero los coches resultaban mucho más próximos. No hay que ir al aeropuerto o a la mar para subir en ellos, los guardas en la cochera debajo de tu casa y cualquiera puede manejarlos. Incluso, con unos conocimientos básicos, en aquellos tiempos hasta fabricarte uno. Pero por más que buscaba una revista de coches no la encontraba. De modo que pensé: ¿por qué no la hago yo?.
No dejaba de ser una aventura arriesgada que merecía la pena intentar, porque en aquellos años se estaba fraguando una afición automovilística, que pronto daría sus frutos con nombres importantes en el mundo de la competición. Puse la idea en práctica primero yo solo y muy poco después con la ayuda de un amigo que dibujaba las portadas.
Eran tiempos difíciles, en los que buscar la información sobre los nuevos modelos resultaba una dura tarea. Cualquier fuente era buena: los servicios de las agencias de noticias oficiales, las embajadas y consulados, y hasta las puertas del Ritz, donde a veces veíamos un último modelo aparcado, y le poníamos "sitio", hasta convencer a su dueño para que nos dejara fotografiarlo y a veces incluso hasta probarlo.
Los primeros números, hechos de una forma artesanal y sin muchos medios, tuvieron una gran acogida, hasta el punto que de los 2.000 ejemplares de tirada iniciales en seis meses pasamos a 6.000. Sin campañas de publicidad y sin marketing, recurriamos a la imaginación para darnos a conocer, enviando los números atrasados devueltos a aquellas empresas que interesaba supieran de nuestra existencia. Fue una buena idea que dio sus frutos. Pronto empezamos a ser conocidos a mayor escala, tanto en el campo de la competición, donde mi participación en las carreras era una gran ayuda, como en la calle.
Pero por aquel entonces Motor Mundial no sólo era una revista de coches. En nuestras páginas había sitio para todos los vehículos que tuvieran como corazón un motor: los aviones, la motonáutica, las motos Estas últimas según iban cobrando protagonismo en la sociedad de entonces, lo fueron tomando en nuestras páginas, hasta que pronto decidimos editar una revista dedicada exclusivamente a ellas: "Motociclismo" , una revista que hoy sigue viva y con una gran calidad en otras manos editoriales.
Sin embargo, los coches y el mundo que les rodea siguieron siendo nuestros primeros protagonistas. Motor Mundial ha sido testigo de primera fila de la motorización de nuestro país y está desde entonces vinculada indeleblemente a ella. Se han cumplido 50 años de lo que considero una bella historia recogida minuciosamente en sus páginas. Hoy puedo decir que tengo el doble orgullo de ver cómo Motor Mundial sigue en la brecha, y de cómo mi hijo ha cogido el testigo de aquella labor iniciada por mí mejorándola.
Gerardo Romero-Requejo Fernán
Artículo conmemorativo publicado con motivo del número 50 aniversario de la revista Motor Mundial